Hollywood vuelve a mirar hacia uno de los grandes referentes del terror japonés. Pulse (Kairo), la inquietante película dirigida por Kiyoshi Kurosawa en 2001, tendrá una nueva reinterpretación estadounidense de la mano de Screen Gems, Spyglass y Bad Feeling, la productora vinculada a Parker Finn, responsable de Smile.
El encargado de dirigir esta nueva versión será Dave Boyle, cineasta cuyo próximo trabajo, Never After Dark, llegará a los cines estadounidenses el 25 de septiembre. Boyle también revisará el guion escrito inicialmente por Luke Piotrowski, conocido por trabajos como The Night House y Hellraiser. Parker Finn y Jonathan Fass producirán la película a través de Bad Feeling junto a Spyglass.
La elección de Pulse resulta especialmente interesante por la forma en que ha cambiado nuestra relación con la tecnología desde el estreno de la película original. La obra de Kurosawa apareció en 2001, cuando Internet todavía estaba lejos de ocupar cada momento de nuestra vida cotidiana. Su historia utilizaba precisamente aquella nueva tecnología como puerta hacia algo mucho más perturbador: jóvenes de Tokio comenzaban a enfrentarse a desapariciones, comportamientos inexplicables y fenómenos sobrenaturales relacionados con un misterioso sitio web.
Pero Pulse nunca fue únicamente una película sobre fantasmas e Internet. Bajo su apariencia de terror tecnológico escondía una historia profundamente marcada por el aislamiento, la soledad y la dificultad de conectar con otras personas. Kurosawa construyó buena parte de su terror mediante espacios vacíos, silencios prolongados, figuras apenas visibles y una constante sensación de que algo podía estar observando desde la oscuridad.
Precisamente ahí se encuentra uno de los mayores desafíos de esta nueva adaptación. Más de dos décadas después, Internet ya no es aquella tecnología extraña que comenzaba a introducirse en los hogares. Los teléfonos inteligentes, las redes sociales y la conexión permanente han transformado completamente nuestra relación con el mundo digital. La nueva película estará ambientada en la actualidad y contará con un nuevo grupo de personajes, aunque por el momento sus responsables mantienen en secreto tanto la localización como los detalles concretos de la historia.
No será, además, el primer intento de Hollywood de adaptar la obra de Kurosawa. En 2006 se estrenó una versión estadounidense dirigida por Jim Sonzero y protagonizada por Kristen Bell e Ian Somerhalder. El guion contó con la participación de Wes Craven. Aquella adaptación llegó incluso a generar dos secuelas, aunque nunca alcanzó el prestigio que continúa rodeando a la película japonesa original.
La presencia de Dave Boyle detrás de las cámaras añade otro elemento interesante al proyecto. Buena parte de su trayectoria está relacionada con Japón o con personajes japoneses y japoneses-estadounidenses, con trabajos como Tokyo Cowboy y House of Ninjas. Su película de terror sobrenatural Never After Dark obtuvo además el premio del público en la sección Midnighter del festival SXSW de este año.
Aún no se ha anunciado reparto ni fecha de estreno para esta nueva Pulse, y los detalles argumentales continúan bajo secreto. Lo confirmado hasta ahora dibuja, sin embargo, una reinterpretación más que una simple reproducción de la película de 2001: nuevos personajes, una ambientación contemporánea y la oportunidad de trasladar el miedo tecnológico de comienzos de siglo a una sociedad que vive permanentemente conectada.
Veinticinco años después, la pregunta que convirtió a Pulse en una película tan perturbadora vuelve a estar sobre la mesa: ¿y si aquello que utilizamos para sentirnos más conectados fuese precisamente lo que nos está dejando más solos?
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